Mi Historia de la Comunicación

El 23 de noviembre de 1979, casi un mes más tarde de lo previsto, mi madre se puso de parto en el Clínico de Barcelona. A las cuatro de la tarde, con cuatro kilos de peso y la ayuda de los forceps, salía yo al mundo exterior con la cabeza apepinada y un mosqueo de aupa. Ahora no me acuerdo, pero según parece no quería salir.

Durante los tres años siguientes vivimos en Sabadell. Mi padre trabajaba mucho y yo me pasaba las tardes en el sofá viendo Barrio Sésamo en blanco y negro y chupándome el dedo gordo. Televisión Española emitía toda la programación en color desde el 77, pero nosotros no pudimos permitirnos un moderno televisor Yonder (a color, con mando a distancia y fabricado en España) hasta algunos años después.

En el 82, con la celebración del mundial de fútbol, todo el mundo giraba la vista hacia España (retransmisión global que se hizo posible gracias al nuevo Pirulí de Torrespaña), sin embargo, mi madre y yo, le dábamos la espalda al país y nos íbamos para Centroamérica en un viaje sin billete de vuelta.