Ya lo decía Goebbels, el publicista de Hitler: “Una mentira mil veces repetida, se transforma en verdad”. La señora Cospedal sigue el lema del maestro al pie de la letra.  Lo hizo en Los desayunos de TVE con Ana Pastor al frente, acusando a la cadena pública de ser partidista. Más abajo pueden ver el video.

Algunas voces populares no desaprovechan ningún micrófono para repetir mentiras varias (hace poco Cospedal acusaba sin pruebas al PSOE de espionaje) con el único y descarado propósito de sentar al señor Mariano Rajoy en la Moncloa. Es terrible porque ese estilo de hacer política se contagia como la peste. Algunos de los nuevos apestados seguramente se justificarán en privado diciendo que si no usan las mismas armas están en desventaja. Pero lo más grave es que esta guerra sucia tiene consecuencias en la sociedad. Joan Barril lo dice claro en el prólogo de El fin de una época, el último libro de Gabilondo: “La opinión pública se consolida a fuerza de la repetición de falsedades”. Es grave, insisto, porque todos los esfuerzos por enseñar valores a nuestros críos se van al carajo en cuanto se ponen a ver la tele, y no lo digo solo por la actitud de los políticos (léase fútbol, Belenes Estebanes, etc.).

Y de las mentiras al acoso. Lo hemos visto con Garzón, al que tantas veces su partido había ensalzado. Ahora es el turno de TVE.  “Cuidado, que vamos a ganar las próximas elecciones”, amenazan sin decirlo. Vean el video, vean.

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Según parece TVE nunca ha tenido una etapa de mayor profesionalidad. No lo digo yo, lo dicen los premios y reconocimientos que ha recibido desde diferentes instituciones de prestigio. Pero si al PP no le gusta TVE será porque tiene un modelo mejor. ¿Será Tele Madrid o Canal 9 el modelo a seguir? ¿Quiere acaso Cospedal volver a contratar a Urdaci para que ponga las cosas en su sitio? ¿Ellos si son “imparciales”? En fin, que ni tiene la señora Cospedal legitimidad para dar lecciones de profesionalidad informativa, ni su nueva teoría de la conspiración (esta vez contra la televisión pública) se sostiene. Hasta Esther Palomera de la Razón, que no es un diario precisamente rojillo, se opuso a los argumentos esgrimidos por Cospedal.  Aunque nos sorprenda a muchos, a este circo también le crecen los enanos.