Transgénicos y otras contradicciones

Sobre las entrevistas a Vandana Shiva (ABC) y a Jerry Steiner (El País) de 2009

Es jueves. Faltan tres minutos para la una. Aún tengo pendiente comer y a las tres tengo que entrar en clase con este texto impreso. En la calle hace un solecito ideal para disfrutar de una caña fresquita al aire libre, sin embargo la única luz que me dará en la cara durante las dos próximas horas es la de la pantalla del ordenador. Me da mucha pereza quedarme aquí escribiendo. Pero hay algo incluso peor, el tema del que tratan las lecturas, los transgénicos. Mientras pienso en ello me viene a la memoria Toni Vall, nuestro profesor de prácticas, echando pestes del tema de la anorexia en los medios, por manido, por pesado (valga la paradoja del adjetivo para una enfermedad que no admite bromas). Pues a mí lo transgénico me parece tan o más aburrido que lo anoréxico. Y me ofusco. Me pongo cabrón, negativo.

Para empezar, me parece un coñazo el perfil del clásico personaje antitransgénicos. Vandana Shiva recoge todos los tópicos: mujer madura, budista, naturista, feminista, hippie, vegetariana, anarquista, que hace yoga y que se abraza a los árboles, a veces por placer y a veces para protestar. Seguro que no tiene televisión en casa y que los muebles están llenos de cosas inservibles que no tira porque significan algo para ella. Para este tipo de personajes, todo tiene sentido. Incluso el pedo del perro de un vecino en el ascensor tiene una dimensión espiritual, trascendental, filosófica. Seguramente Vandana diría que el animal, a través del metano, quiere expresar la disconformidad con su dueño por la coacción a la que se ve sometido. La humillación de ir atado. Incluso, cegada por su propia ira contra el sistema, Vandana podría incurrir en el error de no ver la causa más evidente de ese pedo mortal: un pienso transgénico.

Y es que los extremos ciegan. De hecho, fíjense ustedes como yo he caído en mi propia trampa. He entrado en tromba contra la pobre Vandana y, en mi descripción de la típica y tópica figura que simboliza, he descuidado un detalle imposible: el ascensor. ¿Cómo va una mujer como ella a utilizar un ascensor? Yo diría que si vive en un bloque de pisos, que lo dudo, desde luego no usa el elevador. Es un invento del hombre y como tal, es malo. Lo natural, bueno. Lo inventado, malo. Las entrevistas, soporíferas.

Ya he vuelto a pasarme de la ralla. Está bien, haré un esfuerzo de contención, de empatía y de autocrítica. No tengo nada en contra de Vandana ni de los ecologistas, de hecho los entiendo. Los entiendo tanto que comparto, no solo su mensaje, sino también parte de su forma de vivir. En realidad, y ya puestos a sincerarnos, debo confesarlo, yo también soy ecologista, naturalista, progre, medio hippie, espiritual, he hecho yoga, me gusta el incienso de sándalo, no tengo ascensor e incluso a veces, cuando nadie me ve, abrazo árboles. ¿Por qué arremeto entonces contra todo ello? Pues tal vez por la misma razón que llevó a un judío a perseguir a los judíos, o por el mismo motivo que el senador estadounidense que fue sorprendido en un baño teniendo relaciones homosexuales era un homófobo radical. Sobran ejemplos.

En fin, no sé si los personajes repugnantes que he mencionado fueron conscientes de que al repudiar lo que eran se repudiaban a sí mismos. No sé si el enano de bigote se dio cuenta de lo que había hecho en el segundo en que apretó el gatillo y se voló los sesos. No sé si el senador entendió algo en ese instante en que el diafragma de la cámara se abrió para plasmar sus vergüenzas en un negativo. Pero seguro que esos fueron los momentos en los que estuvieron más cerca de sí mismos, de su verdad y por lo tanto de sus contradicciones.

Voy a intentarlo. Son las dos y veintiuno. Una hora y veinticuatro minutos para redimirme no parece una mala marca. Allá voy. Acabaré esta frase, pondré el punto y final y haré clic sobre el botón de imprimir.

__ Este texto es un encargo de la asignatura Teoría y Técnica de los Géneros Periodísticos de 1º de Periodismo (UAB).
__Es recomendable leer primero (o al menos) los textos originales porque son buenos y porque en ellos se inspiran los ensayos.

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Otros ensayos a partir de lecturas interesantes: La identidad de Garganta Profunda y Un periodismo independiente.

Fotografía tomada de http://www.urbanoyorganico.com/boletin/nos_une_lo_natural_sept08.htm

 

Comments

  1. Guiem Alba says:

    Bien jugado, cabroncete. Me gusta y es digno de encontrar en las columnas de opinión de cualquier diario, Dale, que aquí tienes un lector.

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